El 29 de septiembre de 1931 la policía de Canadá masacró y encarceló mineros que exigían justas demandas

El 29 de septiembre de 1931, mineros de carbón de la cercana localidad de Bienfait se reunieron con sus familias, junto con varios cientos de mineros más y sus familias, para marchar por las calles de Estevan con el fin de llamar la atención sobre su huelga. La Policía Montada del Canadá (RCMP) los enfrentó, intentando bloquear y dispersar la procesión, y luego abrió fuego contra la multitud. Tres mineros murieron y muchos otros resultaron heridos y arrestados. El Motín del Martes Negro se recuerda hasta el día de hoy como un momento crucial en la historia laboral de Saskatchewan.

En 1931, los mineros de Bienfait, Saskatchewan, se enfrentaron a la empresa, al gobierno y a la policía al declararse en huelga para mejorar sus condiciones laborales y de vida. Ese mismo año, los mineros se habían afiliado al Sindicato de Trabajadores Mineros de Canadá. El sindicato era una filial de la Liga de la Unidad Obrera, una organización laboral combativa fundada en 1929.

Los mineros exigían jornadas laborales fijas, mejores condiciones de trabajo, el fin del monopolio de la tienda de la empresa y un aumento salarial. La compañía minera se negó a reconocer tanto a su sindicato como a sus demandas, por lo que los trabajadores se declararon en huelga el 7 de septiembre.

Para obtener el apoyo público a su causa, los mineros y su sindicato organizaron una marcha de solidaridad en la cercana localidad de Estevan. El alcalde y el consejo municipal declararon rápidamente ilegal la marcha y solicitaron la intervención de la RCMP para reforzar a la policía local.

El 29 de septiembre, varios cientos de mineros del carbón se reunieron con sus familias para la manifestación. Portando pancartas con lemas como «No trabajaremos por salarios de miseria», «Queremos casas, no cajas de pianos» y «¡Abajo la tienda de la compañía!», marcharon lentamente desde Bienfait hasta Estevan. Allí les recibió un cordón policial, apoyado por la RCMP y un camión de bomberos. Se produjo un altercado verbal y se desató una trifulca. La policía disparó, al principio para atemorizar a los manifestantes, pero pronto dirigió sus armas contra la multitud, que incluía mujeres y niños. En cuestión de minutos, tres de los mineros en huelga murieron y varias personas resultaron heridas.

A la mañana siguiente, 90 agentes de la RCMP irrumpieron en las casas de los mineros y arrestaron a 13 huelguistas acusados ​​de disturbios. Otros fueron arrestados en los días siguientes. Varios trabajadores, incluidos los líderes sindicales, fueron llevados a juicio y condenados a trabajos forzados. Los policías que mataron a los tres hombres nunca fueron acusados.

Los disturbios, la violencia policial y el asesinato de tres hombres —Peter Markunas, Nick Nargan y Julian Gryshko— endurecieron la opinión pública y no hicieron sino aumentar el apoyo al movimiento obrero en las praderas canadienses.

Para el 6 de octubre, los dueños de las minas finalmente accedieron a implementar una jornada laboral de ocho horas, un salario mínimo de 4 dólares al día, reducir el alquiler de las casas de los mineros y poner fin al monopolio de la tienda de la compañía, pero no reconocieron al sindicato (y no lo hicieron hasta la Segunda Guerra Mundial).

Hoy, en la esquina noroeste del cementerio de Bienfait, se encuentra una tumba que alberga los restos de los tres huelguistas asesinados. La lápida reza: «Para que no los olvidemos. Asesinados en Estevan el 29 de septiembre de 1931 por la RCMP». Con el paso de los años, la tumba ha sido vandalizada, borrando las siglas «RCMP», que siempre eran repintadas por quienes recuerdan su historia.

*Con información del Congreso Laboral Canadiense, principal sindicato de ese país

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