
Luis Trigo Segura es Presidente del Sindicato N°2 de Trabajadoras y Trabajadores de PLASCO/CCU, afiliado a la Federación Nacional de Trabajadoras y Trabajadores de la CCU (FNT-CCU), y se desempeña laboralmente como Jefe de Aseguramiento de Calidad de la fábrica de envases plásticos de la compañía.
El 19 de noviembre de 2025, Luis fue notificado de una denuncia por acoso laboral presentada en su contra. De acuerdo a la legalidad vigente, este tipo de casos debe ser investigado con el máximo rigor e imparcialidad. Y así fue. El 10 de marzo de 2026 fue informado del resultado de la indagación: no fue posible constatar conductas constitutivas de acoso laboral. En otras palabras, Luis sufrió una falsa denuncia.
Sin embargo, pocas veces se reflexiona profundamente sobre los efectos que estos procesos provocan en las personas. Durante meses, Luis Trigo debió enfrentar un procedimiento que afectó sensiblemente no sólo su vida laboral, sino también personal y familiar. En el trabajo experimentó un cambio negativo, ligado a su exclusión de espacios habituales, distanciamiento y una alteración en dinámicas que por años se forjaron sobre el respeto profesional.
– ¿Qué pasó en tu casa?
«Mi familia vivió este proceso con una honda carga emocional. Mis hijos, en particular, llegaron a temer por mi integridad física.»
– De todos modos, conforme a la investigación, no cometiste ninguna falta que justificara una demanda.
«Es verdad. Pero los procesos no terminan únicamente con una conclusión administrativa. Porque cuando una acusación de esta gravedad no se acredita, sus efectos permanecen. Y me refiero a un ámbito que tiene que ver con la dignidad propia de la condición humana. Fueron dañadas mi honra, tranquilidad, confianza y estabilidad emocional. Y el golpe fue más fuerte aún, toda vez que alcanzó a mi familia, aquel afecto cardinal y sensible en la vida de todo hombre y mujer.»
– ¿Cómo te encuentras en el trabajo?
«Después de 27 años laborando en CCU, sigo creyendo en el valor del trabajo bien hecho y en los principios que deben sostener a toda organización que aspira a perdurar en el tiempo. Precisamente por eso, considero que estos casos deben ser una oportunidad para algo más que un cierre formal.
Tienen que resultar útiles para revisar, aprender y fortalecer la manera en que se resguardan a las personas en todas las etapas de un proceso así, incluyendo lo que ocurre después de su conclusión. De lo contrario, las organizaciones e instituciones pierden credibilidad entre la ciudadanía.
Avanzar en esa línea implica también hacerse cargo, de manera seria y concreta, de los efectos que situaciones como esta generan, contribuyendo a restituir confianzas y a resguardar la dignidad de quienes se ven involucrados. De hecho, toda organización humana es definida no sólo por sus resultados, sino por las decisiones que son tomadas en momentos complejos. Se trata de esas situaciones donde se pone a prueba la coherencia entre los principios declarados y las acciones reales.»
Fuente:
www.federacionccu.cl

Publica una respuesta